Por: Pedro Reyes / Para Baseball Ahora
El béisbol de las Grandes Ligas es un escenario de constantes cambios, pero para el venezolano Yohendrick Piñango, una mudanza de organización se convirtió en la bendición más grande de su carrera profesional. Tras llegar vía cambio hace un par de temporadas a los BlueJays, el jardinero de 24 años no solo cumplió el sueño de debutar en la Gran Carpa, sino que hoy se consolida como una pieza de presente y futuro para la organización canadiense.
Recientemente, tuve la oportunidad de conversar en exclusiva con el oriundo de Carora. Sin embargo, antes de encender los micrófonos, hubo un detalle de su rutina que captó poderosamente mi atención durante la serie entre BlueJays y los Mets de Nueva York: Piñango fue, de manera invariable, el primer jugador en saltar al terreno de juego.
Mientras las tribunas permanecían vacías el guardabosques venezolano ya acumulaba repeticiones defensivas en el jardín izquierdo. Al preguntarle sobre esto, el propio pelotero confirmó que no se trata de una casualidad, sino de un plan maestro para adueñarse de la titularidad.
«Estoy trabajando mi defensa. Yo creo que ese es un punto que estamos atacando desde temprano», nos confesó Piñango con notable madurez. «La temporada es larga, todavía quedan muchos juegos y estamos tratando de estar lo mejor posible… Ahorita tenemos un gran enfoque en la defensa, porque eso es lo que me va a ayudar a estar en el lineup todos los días».
Inspiración de Serie Mundial y una Ética de Trabajo Inquebrantable

Para Piñango, verse hoy compartiendo clubhouse con figuras estelares sigue siendo un motor de motivación diaria. Su ascenso ha sido meteórico, y él mismo no olvida dónde estaba hace apenas unos meses.
«Es algo motivante, y cuando uno está aquí así de cerca, te motiva más aún. Como lo dije hace unos días, yo el año pasado estaba viendo a todos los muchachos jugando en la Serie Mundial y estar aquí con ellos, de verdad que me siento supercontento. Eso me motiva a trabajar, trato de llegar temprano todos los días y mejorar cada día», afirmó el patrullero.
Al ser interrogado sobre el mensaje que le envía a los niños que hoy lo ven como un modelo a seguir, el venezolano fue enfático: «Que trabajen duro. Lo primero es que trabajen duro y vean como ejemplo a muchos grandes ligas latinos que hoy en día son superestrellas».

«Jesús Ganó»: Fe y conexión con sus raíces
Más allá de los números y la técnica en el campo, hay un aspecto humano y espiritual que define a Yohendrick. Durante la entrevista, resaltó un mensaje pintado en su pecho con las palabras «Jesús Ganó», un testimonio de fe que también duplica como un abrazo a la distancia para su tierra natal.
«Para mí Jesús es todo, Dios es todo en esta vida», expresó con profundo sentimiento. «Estamos pasando un momento muy difícil nosotros los venezolanos y siempre me la pongo para tenerla presente. Aprovecho para mandarle un mensaje a todos mis compatriotas allá en Venezuela. No vivo allí, pero tengo mucha amistad ahí y es triste, pero solamente le digo que tengan mucha fe en Dios, que los malos momentos pasan».

Una realidad construida con sudor
Con un promedio de bateo que ronda los .268, 5 cuadrangulares y un poder respetable (viniendo de castigar recientemente un slider de 84.4 mph frente a Texas), el madero de Piñango ya demostró que pertenece al máximo nivel. No obstante, es su enfoque en los intangibles el fildeo y la disciplina matutina lo que realmente está blindando su estadía en Toronto.
En un deporte donde abundan las promesas, Yohendrick Piñango está demostrando que el éxito en Las Mayores no se espera sentado en el dugout; se sale a buscar siendo el primero en pisar el terreno.

